Tipos de amortiguadores para coche

Los amortiguadores de un coche son una pieza fundamental. Ya no sólo para el funcionamiento del vehículo, sino para nuestra propia seguridad. Por eso es muy importante tener los amortiguadores a punto y renovarlos cuando sea necesario. Cabe destacar que existen muchos amortiguadores en el mercado y cada uno tiene una función específica. Por ello, en este artículo te mostraremos los tipos de amortiguadores para coche existentes en la actualidad.

Tipos de amortiguadores

Antes de hablar de ofertas en amortiguadores y en saber cuándo cambiarlos, vamos a decir que los amortiguadores de coche son, junto con los resortes, las piezas que forman parte del sistema de suspensión. Este sistema, como ya hemos comentado, es fundamental para la seguridad debido a que es el que proporciona la correcta adherencia de los neumáticos al asfalto. Lo que mejora la seguridad en la toma de curvas y una mejor estabilidad en la conducción.

Además, tener unos amortiguadores en buen estado, nos garantiza que las ruedas y el diferencial tengan una mayor esperanza de vida útil.

Tipos de amortiguadores

Actualmente, los tipos de amortiguadores para coche son numerosos. Pasemos ver qué los diferencia.

Amortiguador hidráulico

Es el más clásico y sencillo. Se trata de un pistón agujereado insertado en un cilindro que contiene aceite. Estos agujeros son los que permiten el paso del aceite de una parte a la otra del cilindro. Este sistema tiene una gran ventaja: necesitan de un mantenimiento nulo. Además, funcionan mejor cuanto mayor es la presión que se les ejerce.

Amortiguador hidráulico con válvulas

Su funcionamiento es igual al anterior, solo que este caso, en vez de ser un pistón agujereado, se trata de unas válvulas que permiten el paso del aceite cuando se ejerce determinada presión. La ventaja frente a los anteriores, es que aportan un comportamiento con una mayor suavidad, eficacia y eficiencia.

Amortiguador de doble tubo

Son los amortiguadores más comunes en la actualidad. De este, podemos diferenciar dos tipos de amortiguadores: los presurizados (funcionan con aceite) y los no presurizados (con aceite y gas).
En este tipo de amortiguador, tanto el pistón como el cilindro, se encuentran en el interior de una cámara aún mayor. El aceite que contiene fluye por el cilindro gracias al pistón. Pero también fluye hasta la cámara mayor gracias a una válvula que existe entre ambas partes.

Amortiguador monotubo

De nuevo, contamos con dos cámaras. Una de ellas contiene aceite y la otra contiene gas (nitrógeno normalmente). La diferencia respecto a la anterior, entre ambas cámaras existe un pistón “flotante”. Lo que provoca que el volumen de aire de la cámara sea variable en función de la presión ejercida.

La gran ventaja de este tipo de amortiguador es su desempeño. Funcionan realmente bien y la amortiguación es suave y eficaz.

Amortiguadores regulables

Dentro de esta categoría existen dos tipos de amortiguadores para coche:

Amortiguador regulable en dureza

Este tipo de amortiguadores permite regular la dureza de la amortiguación a gusto del usuario haciendo modificaciones en el flujo del aceite.  Esto se consigue gracias a una rosca que amplia o reduce el diámetro del orificio por el que pasa el aceite. Su gran ventaja es la flexibilidad que proporcionan al usuario, que los puede configurar a su gusto para el tipo de terreno en el que vayan a ser usados en ese momento.

Amortiguador regulable en suspensión

En este caso, lo que regulamos es la altura o distancia que queremos que exista entre la carrocería del vehículo respecto a la carretera. Es decir, subimos o bajamos la amortiguación.

La ventaja de este tipo de amortiguadores es que podemos modificar la aerodinámica y el centro de gravedad del vehículo para según qué terreno.

Amortiguador reológico

Lo que caracteriza a este tipo de amortiguador es que su aceite contiene pequeñas partículas metálicas que, cuando reciben una pequeña corriente eléctrica, el fluido se espesa y hace más dura la suspensión.

Se podría decir que es como el amortiguador regulable en dureza, solo que en este caso se hace de manera automática gracias a unos sensores.

Amortiguador de frecuencia selectiva

De nuevo, estamos ante un tipo de amortiguador que se endurece según las necesidades de la carretera. En este caso, existe una válvula dentro del pistón que forma parte de un conducto secundario. Esta válvula se cierra en caso de que haya grandes presiones, haciendo más dura la amortiguación.

 

¿Cuándo debo cambiar los amortiguadores?

Dado que los amortiguadores no son accesibles, porque se encuentran encapsuladas bajo la carrocería,  es difícil comprobar su estado por un usuario. La mejor manera de saber el estado de nuestros amortiguadores es mediante el comportamiento del coche. Si notamos un desgaste de las ruedas anormal, que el coche a veces da pequeños saltos, existen fugas de aceite en la zona o el vehículo pierde estabilidad y adherencia, entonces estamos antes unos desgastados y es necesario cambiar los amortiguadores del coche.

Es recomendable comprobarlos a los 50.000 kilómetros y después cada 20.000 kilómetros. En caso de notar que los amortiguadores necesitan ser renovados, acude a un taller mecánico para que un profesional realice la revisión y posible sustitución de los amortiguadores.