Consejos para revisar la presión de los neumáticos

Revisar la presión de los neumáticos es una tarea sencilla y que, aunque pueda resultar liviana, es imprescindible. ¿Por qué? Porque es el elemento del coche que está mayor expuesto: se trata del único punto de apoyo entre vehículo y suelo. Lógicamente, al soportar todo el peso de pasajeros y chasis, además de circular a distintas velocidades y por calzadas en diferentes temperaturas y asfaltados, hace que la cantidad de aire siempre se vea menguada. Por eso vamos a indicar unas pautas para cuándo vigilar el aire de los neumáticos y la importancia de viajar con la cantidad adecuada.

Hay que tener en cuenta que, con el paso del tiempo, todos pierden aire. Por ello es conveniente establecer medidas de prevención para no tener disgustos ni en la carretera ni en el bolsillo.  Un inflado incorrecto conlleva riesgos, desde pérdida de adherencia hasta un aumento de la distancia de frenado.

A continuación vamos a ver cuándo revisar la presión de los neumáticos, además de todo lo necesario para conocer un hinchado correcto de los mismos.

Cuándo vigilar el aire de los neumáticos

Conocer el momento en el que tenemos que comprobar su presión es esencial. Bien sea con ayuda de un manómetro, acudiendo al taller de confianza o en una gasolinera, el proceso se debe realizar ante unas determinadas situaciones. Es totalmente gratis y va a ahorrar disgustos posteriores, no solamente en carretera, sino también a la hora de gastar dinero.

Indicadores del sistema

En la actualidad, existen vehículos que llevan incorporados un sistema indicador para este tipo de casos. De tal manera que informa cuándo se encuentra por debajo del límite recomendado. Se trata de un equipamiento obligatorio en todos los turismo nuevos vendidos en Europa, tal y como refleja la DGT acerca del indicador de la presión de los neumáticos.

Antes de un viaje largo

Cuando se sabe que se va a realizar un trayecto de larga duración, y aunque se deba parar aproximadamente cada 2 horas (así lo aconseja RACE y DGT), se tiene que revisar la presión de los neumáticos. En la carretera nadie está exento de nada, y por lo tanto el vehículo debe de estar en óptimas condiciones, empezando por el único elemento que está en contacto con la vía.

Al encontrarse en frío

Es importante que para obtener la medida adecuada no se haya rodado demasiado con el vehículo. Esto aumentaría la temperatura de las gomas y, por lo tanto, la medición no sería la real. Cada vez que se vigile debe de realizarse con ellos en frío, como mucho tras haber recorrido entre 1 y 5 km y en un trayecto suave.

Periódicamente

De manera habitual, el periodo medio que debe transcurrir entre cada revisión es 1 mes. Hasta los nuevos, que no deberían tener ningún desperfecto o incluso los que apenas han rodado. Todos ellos, sin excepción, siempre van a perder algo. Por lo tanto es conveniente coger esta costumbre cada 30 días.

Qué presión deben llevar los neumáticos

Ahora que sabes cuándo revisar la presión de los neumáticos, es capital saber a qué presión dejarlos. A veces se piensa que no sucede nada si nos excedemos, pero  es igual de perjudicial que si no están lo suficientemente hinchados. Es necesario que se mantenga un equilibrio en la cantidad de aire (ni mucho ni poco), ya que de lo contrario provocaremos efectos adversos tanto en las ruedas como en el vehículo.

Para conocer la cantidad adecuada se puede obtener de dos formas. Una es la que venga estipulada en el manual del vehículo. También se puede encontrar en una etiqueta que está pegada en la parte trasera de la tapa de entrada del combustible. Ésta es la opción más recomendable, no obstante y de manera estándar, lo más lógico es que sea entre 2 y 2’5 bares.

Ventajas de una presión adecuada

No solamente hay que tener en cuenta que sea la idónea, sino que todas las ruedas tengan la misma cantidad (incluida la de repuesto). Circular así va a aportar una serie de ventajas:

Mayor seguridad: la más importante de todas ellas. Un inflado correcto de las ruedas permite viajar con la máxima seguridad y tranquilidad. Por ejemplo, que la distancia de frenada no se vea ampliada.

Prolongar vida útil de las ruedas: segundo beneficio evidente. Una adecuada cantidad de aire  permitirá que sufran menos desgaste. Esto conseguirá que puedan durar más a lo largo del tiempo.

Ahorro de combustible: a mayores, cuidando de las ruedas también se cuida de un consumo excesivo de combustible.

Si es inferior a la indicada

Esto implica que el no tiene el aire necesario para rodar de manera óptima. Es decir, se encuentra más flojo de lo normal.  Esto conlleva, en casos extremos, hasta que se desllante.

Además del evidente desgaste acelerado al calentarse antes, la goma se va a deformar en las zonas laterales de la banda de rodadura. De esta forma bajará en gran medida su adherencia y llegará, incluso, a que se pueda perder el control del vehículo.

Si hay más de la que debería

Tanto el exceso como el defecto son perjudiciales. Una presión más elevada de lo normal también llevará consigo problemas. Evidentemente, el desgaste será mayor en la parte central de la rueda, donde se concentra el exceso de aire.

Esto afecta directamente a la suspensión del vehículo, que se puede resentir en vías con asfaltado irregular. El agarre tampoco es el mismo; solamente tiene contacto con el suelo el centro de la banda de rodadura. Esto aumenta la distancia de frenada además de producir una baja adherencia.

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